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Si te portas mal, te pongo a leer

Si te portas mal, te pongo a leer
Si te portas mal, te pongo a leer

Lo he visto en varias oportunidades: el niño está inquieto, o ha desobedecido o no quiere realizar la actividad que se le está indicando, entonces llega la advertencia de parte del padre, madre o docente: “si no haces caso entonces te voy a poner a que leas”, o “ahora te vas a quedar aquí leyendo por no haberte portado bien”.

Es triste que hayamos escuchado esta frase no solo en las casas de algunos niños sino en los salones de clase.

¿Cuál es la idea que queda en la mente del niño? Que leer es un castigo. Para un niño que escuche esta frase la lectura nunca va a estar relacionada con descubrir, imaginar, entender, aprender, conocer o inventar, y por ende no va a querer hacerla de manera voluntaria ni la va a disfrutar, por el contrario, el niño tendrá en su mente la idea de que leer es una acción negativa, tanto así que le es impuesta como castigo cuando no cumple con requerimientos, instrucciones o deberes.

Sé que un padre no le diría de manera directa a un niño que leer es un castigo, pero los niños no solo aprenden de lo que sus padres les dicen, ellos aprenden principalmente de los ejemplos que ven e imitan formas de pensar y de actuar que perciben en quienes tienen a su alrededor.

¿Que tal si leer fuera un regalo? “Como hiciste todas tus tareas bien entonces voy a leerte un cuento!”, o “te voy a dejar leer de este libro tan maravilloso porque sé que lo vas a disfrutar”

No se trata simplemente de tener cuidado de no amenazar a los niños con leer, sino de reflexionar acerca de cómo vemos nosotros mismos la lectura y cómo queremos que ellos la vean.